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Jorge Luis Borges escribió en 1942 una de las críticas más hermosas y certeras a la noción de memoria, tema que medio siglo más tarde resurge con toda su fuerza y complejidad. En el cuento titulado Funes el memorioso, Borges narra la desgracia de un personaje que recuerda absolutamente todo; incapaz de olvidar percepción alguna, para Funes toda vivencia era indeleble. Recordaba con enorme precisión hasta el más mínimo detalle de “las formas de las nubes australes del amancer el 30 de abril de 1882, las aborascadas crines de un potro, el fuego cambiante y la inumerable ceniza (…) lo pensado una vez ya no podía borrársele”. De esta manera, Funes pasa a ser un sujeto disfuncional, rayando en la locura y el autismo. Lejos de ser una cualidad, esta memoria infinita e infalible era un terrible lastre ” mi memoria, señor, es como un vaciadero de basuras”, confiesa Funes. La moraleja de este cuento apunta directamente al carácter selectivo de la memoria, a la imposibilidad de la memoria total y, en el fondo, a la importancia del olvido como una función vital para el ser humano y la sociendad en conjunto. (Antonio Zirión Pérez, ¿afirmar la realidad?, cuaderno de trabajo/injerto 2009, gira AMBULANTE)
En base a lo contundente de los acontecimientos recientes, no queda más que repasar y exorcizar al memorioso que llevamos dentro. Como decir: ¿existe la estética del olvido?, o ¿existen estructuras para el olvido?, o salidas de emergencia, entendiendo a la memoria como un mapa cognitivo que puede condenarnos a vivir, revivir, y resucitar todo aquello que debió ser olvidado.
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Jorge Luis Borges escribío en 1942 unas de las criticas mas hermosas y certeras a la nocion de memoria, tema que medio siglo más tarde resuje con toda su fuerza y complejidad. En el cuento tirulado Funes el memorioso , Borges narra la desgracia de un personaje que recuerda absolutamente todo; incapaz de olvidar percepción alguna, para Funes toda vivencia era indeleble. recordaba con enorme presicion hasta el mas mínimo detalle de “las formas de las nubes australes del amancer el 30 de abril de 1882, las aborascadas trines de un potro, el fuego cambiante y la inumerable ceniza (…) lo pensado una vez ya no podía borrársele” De esta manera Fuenes pasa a ser un sujesto disuncional, rayando en la locura y el autismo. Lejos de ser un cualidad, esta memoria infinita y Infalible era un terrible lastre ” mi meroria, señor, es como un vaciadero de basuras”, confiesa Funes. La moraleja de este cuento apunta directamente al carácter selectivo de la memoria, a la imposibilidad de la memoria total y, en el fondo la importancia del olvido como una función vital para el ser humano y la sociendad en conjunto. (Antonio Zirión Pérez, ¿afirmar la realidad?, cuaderno de trabajo/injerto 2009, gira AMBULANTE)
En base a lo contundente de los acontecimientos recientes no queda mas que repasar y exorcizar al memorioso que llevamos dentro, como decir si ¿existe la estética del olvido?, o ¿existen estructuras para el olvido?, o salidas de emergencia, entendiendo a la memoria como un mapa cognitivo que puede condenarnos a vivir, revivir, y resucitar todo aquello que debió haber sido olvidado.








